Fijarnos pequeñas metas nos ayuda a ejercitarnos mejor

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Cuando tomamos la decisión de comenzar a hacer ejercicio, muchas veces nos exigimos demasiado y eso hace que fracasemos en nuestro intento. Lo mejor en estos casos es el comenzar de a poco e ir proponiéndonos metas que nos incentiven y nos generen la satisfacción de ir superándonos día a día.

Si nos hemos propuesto correr como modo de mejorar nuestra calidad de vida y vernos mejor físicamente, aquí les traemos algunas ideas para fijarnos pequeñas metas y así comenzar a ejercitarnos sin tener que frustrarnos.

Establecer un tiempo y correr sin parar

El fijarnos pequeñas metas de tiempo para correr sin parar es una gran idea para ir aumentando nuestra capacidad. Si no hemos corrido nunca dos minutos son suficientes como meta y si ya hemos hecho ejercicio con anterioridad 15 minutos podrían estar bien. El tema es el obligarnos a mantenernos corriendo sin parar de acuerdo a nuestras posibilidades y tratando de dar un poco más de nosotros cada día.

Correr varias veces a la semana

La mejor manera de acostumbrarnos a hacer ejercicio, cuando nunca lo hemos hecho, es haciéndolo con regularidad. Esto no significa que tengamos que matarnos corriendo mucho cada vez que lo hagamos pero con el mero hecho de salir de cada y disponernos a hacer algo, por más mínimo que sea, ya estaremos acostumbrando a nuestro cuerpo a hacer ejercicio y a nuestra mente a adaptar el correr a la rutina. 

86491220.jpg Jupiterimages/Comstock/Thinkstock

Hacer todo el camino hasta la cima de una colina

Buscar una colina o calle empinada del lugar en el que vivamos y proponernos subirla por entero sin detenernos. Nuestro primer intento puede resultar bastante cansador pero con el correr de los días nuestro cuerpo se adaptará a este tipo de ejercicio y además nuestras piernas se pondrán más fuertes y seremos capaces de llegar a la cima sin problema.

Correr al menos en dos superficies diferentes cada semana

El mezclar las superficies en las que corremos implica nuevos retos para nuestros músculos y eso nos convierte en mejores corredores. Alternar entre la cinta, carreteras, aceras, senderos y arena es una buena forma de mantenernos ágiles y además es un buen hábito para incorporar a nuestra rutina de ejercicios. El obligarnos a nosotros mismos a correr al menos en dos superficies diferentes cada semana nos ayudará a incorporar este hábito y a mejorar nuestro estado físico. 

Implementando estas pequeñas metas y siendo firmes con nosotros mismos podremos comenzar a movernos de manera regular y, de ese modo, mejorar nuestra calidad de vida y nuestra capacidad física notablemente.

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