El trabajo ¿fuente de ingresos o de mala calidad de vida?

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Nuestra sociedad occidental tiene al trabajo entre la cúspide de los valores, y siempre es mejor visto un individuo que trabaja con empeño ante uno que lo hace de forma discontinua o inconstante, y en todos los trabajos los hay de ambos tipos. Sin embargo, esta lógica que todos compartimos en tanto occidentales, tiene algunas nefastas consecuencias sobre la calidad de vida de algunas personas.

La adicción al trabajo es una condición que gira a la misma velocidad que este sistema de valores, y que es producto de idealizar al trabajo como la actividad más importante y valiosa. El hecho de que el trabajo sea nuestra fuente de ingresos y esté bien valorado no nos debe volver dependientes de él, y mucho menos hacernos olvidar otras cosas más importantes.

El adicto al trabajo suele tener un perfil obsesivo, detallista y perfeccionista, en quienes el control se vuelve una necesidad ineludible y que debe tenerse entre manos todo el tiempo.

Estos individuos suelen obtener satisfacción exclusivamente a través del trabajo, y ello les hace pasar trabajando mucho más tiempo del necesario, yendo esto en detrimento de su salud mental, física y social. Entonces ¿qué hacer?

Es importante tener horarios fijos, aprovechar los tiempos libes y descansos, a la vez que actividades recreativas que enriquezcan nuestras vidas. También es fundamental ejercitarse en el hecho de dejar tareas sin cumplir. No todo debe ser terminado en el día de hoy. La delegación de tareas es otro punto a ejercitar, para así no necesitar ser siempre imprescindible.

Esto es crucial para mejorar tu calidad de vida. Desplazando al trabajo del eje de la misma podrás focalizarte más en tu familia y amigos, y darte cuenta de que la vida no es el trabajo, ni mucho menos.

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Comentarios

1 Comentarios

weonnn marako

Mar, 2010-03-16 09:32