Los problemas del veganismo y algunas opiniones personales

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Enviado por: Federico

Normalmente cuando una persona dice que es vegetariana solemos asociar sus costumbres alimenticias a la ausencia de la alimentación con carne animal. No obstante, como todos sabemos, esta percepción es errónea ya que la mayoría de las personas que dícense vegetarianas son ovolactovegetarianas, y toleran en su dieta productos de origen animal como los huevos y los lácteos, tal como dice su nombre.

Específicamente si hablamos de vegetarianismo en sentido estricto debemos referirnos al veganismo, práctica que se trata de una abstención total del consumo de alimentos que tengan cualquier tipo de origen animal.

El vegano tiene impregnada toda una filosofía de vida que implica el respeto por la naturaleza y por los derechos de los animales, además de la defensa de los derechos humanos, y, aunque suene despectivo, en mi opinión no deja de ser una innecesaria práctica posmoderna sin ninguna solidez.

El típico vegano tiene un rechazo extremo hacia los zoológicos, la práctica de experimentación con animales, circos, corridas de toros y demás lugares donde se llevan a cabo acciones que atentan contra los animales. El respeto hacia los animales traducido en concepciones de este tipo me parece de lo más valioso y respetable.

Pero cuando éste se tergiversa y se contamina de extremismo, el veganismo se transforma en una práctica tan insana como ridícula desde mi opinión. Creo que hacer gala del veganismo a nivel nutricional es completamente absurdo, pues además de considerarlo una moda, creo que rompe las leyes naturales de supervivencia del más apto, una tendencia, que no hay que olvidar, permitió la evolución de todas las especies hasta el día de hoy.

Incluso el veganismo nutricional peca de insano, pues quienes practican esta filosofía tienen serias deficiencias nutricionales, tales como la ausencia de vitaminas B12, D, calcio, zinc y hierro.

No se debe mezclar la ideología con fetiches e idealismos infundados. Realmente me cuesta creer cómo hay gente dispuesta a renunciar a su condición de ser vivo en pos de un parámetro tan infundado como la explotación a los animales, sólo que el primero está estructurado de forma inversa que el segundo. ¿Patrañas adolescentes? Tal vez, aunque esto probablemente sea un poco duro. Lo definiría como un capricho del burgués originario de cualquier civilización.

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