Cómo mantener nuestros ojos lejos del alcance de los males de la oficina

105075479.jpg iStockphoto/Thinkstock

Es un hecho muy común que los ojos de los oficinistas sufran las consecuencias de permanecer varias horas frente a un monitor. Las largas jornadas laborales producen efectos en nuestra salud ocular bastante nocivos y que suelen molestar muy recurrentemente, incluso cuando la persona no se encuentra frente a un monitor.

Es normal experimentar cansancio visual, dolor de cabeza, sequedad ocular, visión borrosa, párpados pesados y enrojecimiento de los ojos.

Todos estos factores tienen causas que los determinan y, si bien no podemos evitarlos, podemos intentar apaciguar dichos efectos.

El cansancio ocular se produce debido a la costumbre de permanecer mucho tiempo mirando fijamente el monitor, lo cual le demanda a nuestro cristalino que se contraiga más de lo común para acomodarse a una distancia corta, resultando esto en un sobreesfuerzo que produce un persistente cansancio.

El enrojecimiento del ojo es notable, llegando a parecer a veces nuestros ojos un tomate. Esto ocurre por la dilatación de las venas del ojo a causa de sostener por mucho tiempo el globo ocular, factor que termina produciendo visión borrosa.

Finalmente, otro efecto que suele padecerse es la sequedad visual, provocada por los sistemas de calefacción y de aire acondicionado que existen en los lugares de trabajo.

Es verdad, como dijimos más arriba, que resulta imposible evitar estos efectos, ya que la única manera de hacerlo sería dejando nuestros trabajos. Sin embargo, tomando ciertas precauciones puede evitarse la intensidad de los mismos.

Se recomienda mantenerse a una distancia de por lo menos cincuenta centímetros frente el monitor, para así evitar los problemas de contracción del cristalino. La resolución de la pantalla también juega un rol importante para reducir el cansancio visual, y se recomienda utilizar una resolución que no sea muy contraproducente con nuestra visión. Realizar pausas de quince minutos o media hora puede contribuir a evitar el esfuerzo visual continuo. Y, finalmente, aumentar la frecuencia de parpadeo o el uso de lubricantes artificiales ayuda notoriamente a aumentar la necesaria humedad ocular.

Los ojos son parte vital de nuestro cuerpo, y son tan vitales como frágiles. El excesivo esfuerzo diario de la visión puede conllevar al uso de anteojos o a la contracción de enfermedades a desarrollarse en nuestro ojo. Es por esto que recomendamos poner en práctica algunas de las precauciones detalladas en el párrafo anterior.

Via | Vitadelia

Artículos recomendados

Comentarios